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Bichos no, gracias.


Sí, lo sé, soy de lo peor porque no me he pasado por aquí ni siquiera para mirar en qué día vivo... 

Hoy prometo ser muy breve y solo dejaros una reflexión en los límites de una relación... 

¿Estáis preparados? Bueno, si no lo estáis da lo mismo, porque yo la voy a soltar igual... así que... 

Sabemos que con esto de la pandemia mundial, a los solteros del mundo se le ha cerrado el 80% de la búsqueda de compañeros de fluidos, vamos, con quién acostarte de manera ocasional, con quién echar un polvo, con quién follar, con quién... llámalo como quieras porque se entiende ¿no? 

Este mediodía mientras le echaba un ojo a Instagram, una publicación de Moderna de pueblo me ha hecho preguntarme cuánto de hija de puta queda en este cuerpo serrano que el confinamiento ha echado a perder, porque seamos sinceros... todos hemos comido y bebido por encima de nuestras posibilidades y quién diga que no... clarísimamente está mintiendo. 

Qué no había hecho yo tanta videollamada en mi vida, es más, creo que como mucho alguna vez por equivocación y poco más... Pero hace un año todo cambio y depende a qué hora llamaras a tus amigas las videollamadas se convertían o bien en "vinollamadas" o "videobirras", nada de quedar a tomar un té, ¿qué es eso? ¡Qué estábamos encerrados! Bueno, a ver, quedar ya me entendéis... cada uno en su casa y móvil mediante.  

Bien, volvamos a lo que yo os estaba empezando a contar, que ya sabéis que me enrollo más que una persiana y me voy sin querer quererlo por los cerros de Úbeda, que me han dicho que por estas fechas están super bonitos. 

Quizás he madurado cual manzana y estoy empezando a ver las cosas de otra manera o quizás es porque nunca me planto las gafas y ya no sé ni lo que veo, ¡todo puede ser!

¿Volvemos a Instagram? 

El otro día leí una pregunta que me dejó más loca (si cabe) de lo que estaba, sí, puede algo dejarme más para allá que para acà.

Si tienes la confirmación oficial... ¿Te acostarías con alguien que tiene pareja? 

Ojo, ojo, ojo, que digo pareja porque puede ser tanto una chica, como un chico... aunque oficialmente hayan más de un bando y yo haya leído la publicación en cuanto a cuernudas se refiere. ¿Estarías dispuesta a ser la otra persona de una forma descarada? Como dice "Moderna de pueblo": Puedes liarte con un/una tío/tía con pareja porque el/la que debe fidelidad a su pareja son ellos y no tú. O por el contrario, ¿pasas de hacerle daño a otra persona y se te seca el coño con un tío traidor? (Mierda, no se me ocurre nada para hacer el ejemplo al revés... esto es el calor que me deja aplatanada, coño) O como idea loca, ¿le mandarías a la mierda y se lo contarías a la pareja oficial porque a ti te gustaría saberlo? 

Yo creo que mientras escribía #quierounloboferoz y me convertía sin poder (ni querer) evitarlo en toda una experta en Hijoputismo que si no es una carrera poco le falta 

Sí, lo sé, son demasiadas preguntas y quizás ahora no es  la mejor hora para ello. Pero, después de leer este post que ha colgado Moderna de Pueblo, he pensado seriamente en los límites de una relación... ¿Qué molesta y qué no? ¿Se tiene que hacer una reunión informativa al principio para marcarlos o ya se sobreentiende?

Vale, olvidad esto último porque después de una reunión internacional (es lo que tiene que tus amigas vivan en el quinto chirri cada una) hemos llegado a la conclusión que al menos aquí en la ciudad condal... pues que se sobreentiendan estás cosas no, mal, parece que muchos lo tienen suspendido. Aix, que les va a quedar para septiembre. 


¿Entonces? ¿Qué opción sería la adecuada? 

A - ¿Estarías dispuesta a ser la otra persona de una forma descarada?

B - ¿Pasas de hacerle daño a otra persona y se te seca el coño con un tío traidor? (Aquí tened en cuenta que mi imaginación está aplatanada por el calor y no he encontrado un sinónimo para hacerla masculina, pero vamos... que la idea es que no se os levante ni con Viagra)

C- ¿Le mandarías a la mierda y se lo contarías a la pareja oficial porque a ti te gustaría saberlo? 


Se abre la veda, podéis pensarlo todo el fin de semana. Yo este fin de semana prometo contaros algo que os va a dejar como un árbol de navidad en pleno agosto... desubicadas perdidas. 

Mientras tanto, seguiré contestando de incognito a muchas de vuestras preguntas sobre desastres amorosos, cuernos, celos y demás en un foro molón de internet... ¿Cuál es? Si os lo digo, ya no tendría gracia. 




Cuídale... 
Porque por más que aparente ser "tuy@", 
tiene alas, aprendió a volar y a ser libre hace mucho tiempo.
Valentina Roma.




¡De ese agua no beberé y al final te bebes dos litros!

Información al consumidor. 
Antes de empezar a rajar como si no hubiera un mañana... 
Quiero decir que esto lo digo desde eso que late a lo que llaman corazón, sí, se ve que oye, yo también tengo. 

Y ahora... ¡Empezamos!

Reconozco y no me escondo (básicamente, porque si me escondo… mis amigas vendrían a tirarme piedras al grito de: ¡Pero qué dices!) que siempre he sido la soltera de oro de mi grupo de amigas y si me apuras de amigos también, ¡oye! que yo ese puesto me lo he ganado a pulso durante el trascurso de los años que tengo, que tampoco son muchos, pero algunos sí. Últimamente cuando me preguntaban si me iba a echar novio yo respondía con un… 

¿Yo? ¿Por qué? 

Además, también era habitual que preguntará lo que para mí… eran cuestiones de vida o muerte, preguntas trascendentales que cambiarían el curso de toda vida humana. 

¿Qué come un novio? ¿Lo tengo que sacar a pasear? ¿Qué hago con él? Y la más importante todas, ¿puedo mojarlo? 

Porque todo el mundo ha visto a los Gremlins y sabemos que no están para una tormenta. Y tú, sí tú… qué dices que no has visto los Gremlins… pues no te gustaría, porque seguro que tenemos año arriba, año abajo la misma edad.

Así que el hecho de compartir mi vida con otro ser humano (claro, esto después de todos los gilipollas que me han tocado en la vida, pues oye… una tiene ya un rodaje por corto que sea) me parecía una puta locura, pero de locura de las de… ¡para encerrarte! Lo de tener hijos, ya ni os hacéis una idea. Qué todo el mundo sabe y si no, os lo cuento yo ahora que yo soy más de cachorritos, de esos que tienen cuatro patas, mucho pelo. Bueno, quizás no es el mejor ejemplo eso de las cuatro patas... 

¡Pero me habéis entendido perfectamente!

Qué una cosa os voy a contar y esto ha pasado como que me llamo Valentina Roma… El otro día (bueno, todo el mundo sabe que el otro día puede ser ayer o el día de mi nacimiento ¿estamos o no estamos?) iba yo andando por la calle con mi amiga Almu, quién dice calle dice por todo el centro de la Plaza Sant Jaume de Barcelona y me suelta: ¿Viste a ese chico? Oye, qué parecía un pollo sin cabeza, porque a mí es que estás cosas se me escapan. No lo entiendo, quizás el radar ese de encontrar a chicos guapísimos lo tengo desactivado ya de inicio, porque siempre me ha pasado lo mismo. Creo que cuando el gobierno nos deje salir, dejaré de ser la escudera de mis amigas porque no estoy dando una.

Eso sí… deja que me cruce con un cachorrito de esos que tienen la barriga gorda, qué te digo la raza, el color del collar, la correa y si me apuras me acuerdo del color de los ojos.

Y no, a los niños tampoco los veo, no sé, mi mente debe de pensar que son entes que se mueven o algo… cuando empiece a fijarme en ellos, quizás tenga que empezar a preocuparme, o no… quién sabe, quizás cuando empiece a fijarme en ellos no tienen tanta mala fama. 

Está bien, nada mejor que la vida misma para darte la madre de las ostias cuando menos te lo esperas y verte a ti misma comiendo arroz con leche del mismo plato que tu pareja y decirle con voz de gilipollas, “Amor, límpiate ahí que te has manchado un poco”. ¿En serio? ¡En serio! Os lo prometo, de verdad verdadera.

¿Quién soy? ¿Qué habéis hecho conmigo?

Así que hoy voy a dedicarme a tirarme piedras sobre mi tejado ya buscar las cinco cosas (quizás tengo muchas, pero así a voz de pronto son cinco) que negué en rotundo que haría y ahora, ejem… 

¡Vamos a empezar!

1.   Compartir comida.

En mi puta vida, jamás. Yo soy, o era, mierda… ¡ya no sé qué cojones soy! Bueno, era alguien que se pedía la comida para ella sola. Lo mío era mío y no se tocaba, jamás, en la vida. Quizás y solo quizás, si te habéis portado muy bien conmigo te comías una puta patata frita de mi plato y aún habiéndote dado la patata está claro que te iba a odiar durante un largo rato por haber osado a pedírmela. ¿Ahora? Ahora soy un ser humano que dice; “Prueba esto, ¡Está buenísimo!” En serio, ¿Quién cojones soy y qué habéis hecho conmigo?

Esto, está claro que es porque he pasado mucho tiempo confinada…

2.   Utilizar apodos cariñosos para referirnos al otro.

Lo peor de todo, es que los he odiado toda mi vida y me he reído mucho, muchísimo de mis amigas. ¡Qué cojones! Era la persona que decía, mi madre me ha puesto un nombre para algo, ¿sabes? No, para que vengas tú a llamarme como se te antoje. Está claro, ahora los uso a diario. Mi boca los escupe sin pedirle permiso ni nada a mi cerebro y no hay nada que pueda hacer contra ello.

3.   Poner una foto de perfil de los dos.

¡Es que en mi santa vida! ¡Esto sí que no! ¡Lo odiaba! Odiaba a las parejas que se ponían la foto de perfil en la fuente del centro besándose, era repulsión máxima y ahora mírame… Con mi foto de los dos y mi sobrina. ¡Qué monos que estamos los tres!

4.   “Buenos días, amor”

Yo soy marmota de nacimiento, soy de las que se quedaba dormida a mitad de una conversación, sin despedirme ni nada, a tumba abierta iba y cuando me despertaba… hasta que no me tomaba mi señor café y algún bollo… NI DE COÑA LE HABLABA A NADIE y menos un “Buenos días, amor. ¡Te he echado de menos hoy cuando me he despertado y no te he visto!” Solo me falta ponerle su camiseta de pijama a una almohada. Es que, de verdad, si mi yo de hace un par de años me viera… me pegaba un puñetazo en el ojo que me hacía las sombras instantáneas.


5.   De que le compres un cepillo de dientes a compartir armario.

Gente, creo que este es el paso definitivo hacía el amor. Un día, hart@ de llevar de excursión a tu cepillo de dientes para arriba, cepillo de dientes para abajo y mientras estás en el supermercado piensas; “Es un cepillo, ¿por qué no?” Y cuando menos te lo esperas, estás apretujando todas tus pertenencias para darle cabida a las de otra persona. Si permites amontonar tus bragas para que entren sus calzoncillos… 

Cariño, ahí ya no hay marcha atrás que valga.

Seguro que mis amigas ahora mismo están pensando… ¡Eso es solo el principio! Puede ser, ya os he dicho que solo se me ocurrían cinco. ¡Dadme tiempo, que seguro que en unos meses más lo peto!

Gracias vida, el Zas lo ha escuchado un amigo mío que vive en China y ha dicho que ha quedado oye, pues precioso. Con su eco correspondiente y todo.

Es divertido ser yo, aunque a veces… es difícil y más cuando el guionista de tu vida le da a escondidas a la ginebra y aún así, me encanta quitarle el nórdico a mi pareja, echarle de la cama o hacer bizcochos cual maruja de barrio.

Abrakadabra queridas, mañana os espero en el fuego.



AVISO IMPORTANTE: BUSO NEVERA, ME DA IGUAL EN QUÉ CONDICIONES ESTÉ… PORQUE LA VOY A TIRAR AL RÍO, SI TIENES UNA ESCRÍBEME A sonovalentinaroma@outlook.it
Me he pasado nueve años de mi vida aquí en (quierounloboferoz.blogspot.com) hablando sobre las cosas con pene (tres veces el auto corrector me ha puesto pena, no es por nada, pero ahí lo dejo, es algo para tener en cuenta) en fin, a lo que estaba, si ya dice mi madre que me enrollo más que una persiana.

En QLF, escribí durante nueve años que se dicen pronto y se pasan... no tan pronto sobre sexo y relaciones... cuando cerré esa etapa y empecé las aventuras mías, porque yo soy Valentina Roma, de ahí del nombre, me propuse no hablar sobre los hombres (hombres, cosas con pene, llámalo como quieras) del mundo en general y de mi entorno en particular. 

De verdad, me lo propuse de verdad, en plan propósitos de año nuevo. Esos que sabes tan bien como yo que el día dos de enero, ya los estás incumpliendo como si no hubiera un mañana, porque es así, no conozco a nadie que cuando termina el año diga, ¡Los hice todos, no queda ni uno!

No conozco a nadie, si eres tú ese alguien, tengo que decirte que oficialmente eres la excepción que confirma la regla que me acabo de sacar de la manga. 

En fin, a lo que yo iba, ya os he dicho que me enrollo más que una persiana. Yo me había propuesto eso seriamente, en plan bien, pero... ¡Coño! ¡Es que no me estáis colaborando en la causa! Así es prácticamente imposible que yo, Valentina Roma deje de hablar de vosotros, imposible, de verdad os lo digo. 

¡No colaboráis!
¡En ningún momento estáis colaborando!

Dicho esto, ahora solo puedo decir... ¡Qué empiece el juego!

A poquito más de dos semanas de celebrar mis vueltas al sol, he de decir que podemos cambiar de año ya, de verdad, no es necesario alargarlo más. 
¡NO ES NECESARIO!

Porque una cosa os voy a decir, entre puntos de sutura, cabrones y pandemias... he cubierto el cupo de cosas surrealistas este año, de verdad verdadera, os lo prometo.  

Antes de empezar a contaros algo sobre las cosas con pene que respiran de manera habitual, os tengo que contar algo que está relacionado directamente con esto y es que hace un tiempo, tuve la suerte de coincidir en esta locura llamada mundo (qué profundo me va a quedar esto) con mis brujas preferidas, sí, brujas, todas tenemos algo de brujas y aunque a veces rodeada de drogas legales y puntos de sutura me convierta en un ogro malo (ríete tú de Maléfica) por alguna extraña razón, me quieren y yo a ellas (que os estaba diciendo de profundo) Todas tenemos un grupo por el que soltamos lo más grande y podemos dormir tranquilas por las noches, todo el mundo. 

Permitidme que insista, si tenéis alguna nevera vieja, me da igual que funcione o no y no sabéis que hacer con ella.... ¡Avisadme! ¡De verdad que sí!

Bien, volvamos a lo importante, a lo que os estaba contando y no olvidéis lo de las neveras. Después de mucho debatir con mis amigas, creo firmemente en cuatro cosas, quizás en unas cuantas más, pero tampoco quiero abusar de Míster Blogger. 

1. Alguien tiene que volver a contar todas las verdades de las cosas con pene que de manera habitual respiran y para eso estoy yo aquí. Así que sí, fusionamos los dos Blogs y a partir de hoy... ¡Sálvese quién pueda!

2. Que Disney nos jodió la vida es algo que llevo diez años diciendo y ahora que asumió Marvel ya no sé quién tiene más la culpa de nuestras altas expectativas en cuanto a hombres se refiere... 

3. También creo que es un buen momento para recordar las entradas más emblemáticas de Quiero un lobo feroz, ya que no deja de ser algo nuestro.

4. Y desde hoy, a dos semanas de celebrar mis vueltas al sol... ¡Se terminó la niña buena! porque lo he intentado de verdad que sí, pero es que no es viable, nada viable, absolutamente nada. De verdad, a parte que es aburrido de cojones, pero bueno... tenía que decirlo. Que esto también tiene algo negativo porque el karma (que todos sabemos que es muy cabrón) me la va a devolver con creces, sí, lo sé, no tengo pruebas pero tampoco dudas.

Y esto de regalo. Con el invierno llegará: Iré al infierno por esto, que es nuestra última novela y no os la podéis perder. De verdad que no... porque es más intensa que todas las anteriores... 

Así que está noche lo vamos a quemar todo, para que mañana comience la aventura y yo solo tengo una pregunta que hacerte... 


¿Are you Ready?



Valentina Roma.

Ig. @lacaputtxeta